jueves, 15 de marzo de 2012

Historia de un desamor

Algunas personas manifiestan que han experimentado el amor que irrumpe de manera súbita en su vida, a mí se me ha vetado esta experiencia, soy más bien de aquellos que han conocido el amor que se va instalando con paciencia en el corazón, como una mudanza sin prisa, donde cupido va llevando su sillón, luego su mesa de centro hasta que por fin queda completamente instalado para gozar todos los placeres y gozos que esto conlleva. El amor a primera vista sería uno de sus formas de este "amor súbito" que llega como el satori de los budistas. Sin embargo, como se observa en la vida, que siempre busca la simetría, todo hecho o cosa tiene su contraparte, su contrario que por una parte existe por sí mismo y a su vez permite y hasta define la existencia del otro en el extremo opuesto. Entonces  es válido pensar que debe de existir un desamor igual de súbito, igual de repentino.
Hace mucho tiempo cortejaba a una muchacha, y ya llevaba invertido algunas semanas en esta empresa cuando en una tarde le conté lo hermoso que me había parecido un episodio de la película de Spielberg "Rescatando al Soldado Ryan" en la que el capitán John Miller (Tom Hanks) se encuentra malherido en el puente, con la vida que se le escapaba de las manos, y a pesar de eso hacía frente con una simple pistola a un tanque alemán dispuesto a arrollarlo. Le ofrecí mi punto de vista manifestándole que era un excelente ejemplo de un hombre que aún sabiéndose vencido, lucha hasta el final, hasta quemar el último cartucho, y no huye sino todo lo contrario, se enfrenta al enemigo en desigualdad de condiciones, en evidente desventaja, lo cual traduce la auténtica esencia y el profundo sentido del honor que debe tener un verdadero guerrero.  Era la imagen perfecta del "moriré de pie, luchando hasta el final", era el símbolo de cómo actuar frente a las batallas que todos nosotros en el quehacer diario, a una menor escala, tenemos que lidiar. Lo que obtuve como respuesta (ya no recuerdo las palabras exactas; como es de suponer, se han ido difuminando con el tiempo, pero la idea permanece firme) fue una lectura primaria del mismo acontecimiento: A ella le parecía ridículo el hecho de enfrentarse a un tanque con una pistola porque las balas nunca podrían dañar el blindaje, así de simple.
Fue en ese momento donde experimenté el desamor súbito. Mi cupido fue cercenado por la mitad por una katana japonesa, por una Hattori Hanzo en Kill Bill.
Luego de lo narrado mis conversaciones con ella se fueron espaciando hasta que finalmente los kilómetros y el tiempo borraron todo contacto. Siguió su camino y yo me fui con mi música a otra parte.

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