sábado, 17 de marzo de 2012

De arte y psiquiatría


En mis prácticas de pre-grado en el Hospital Larco Herrera tuve la oportunidad de asistir a una exposición de arte en la que se exhibían diversos trabajos artísticos de pacientes psiquiátricos. Se trataba en la mayoría de pinturas  las cuales me impresionaron sobremanera por su alta calidad artística. Por desgracia con la muerte de mi antiguo disco duro he perdido irremediablemente el archivo de fotos que había conseguido confeccionar de esta exposición. Se trataba de un arte que sin la menor duda causaría la envidia de muchos artistas modernos.
Lo que motiva ahora este recuerdo es una pequeña pero interesante conversación que sostuve con la curadora. Ella me manifestó lo duro que había sido organizar esta exposición, siendo grande la cantidad de material artístico, que por cuestiones de espacio, había tenido que quedar fuera. De hecho en una habitación aledaña a la que conversábamos se almacenaban otros tantos cuadros, juguetes de madera y esculturas elaboradas por los pacientes residentes del hospital. Y sobretodo llamó mucho mi atención que me narrara que la mayoría de esas obras expuestas estaban realizadas por los pacientes en momentos de descompensación de su enfermedad o en estados de máxima expresión de su afección psiquiátrica. Además me decía que luego del inicio de su tratamiento farmacológico y cuando los pacientes empezaban a manifestar signos de mejoría clínica, su expresión artística declinaba hasta tal punto de mostrar un total desinterés por pintar o en su defecto, si se decidían a hacerlo, dibujaban de manera reiterada una simple casa con sol y montañas de fondo. Eso sucedía en la misma persona que "descompensada" pintaba una novia colgada de una polea cuyo otro extremo estaba atado a la perilla de una puerta semiabierta que dejaba vislumbrar en la oscuridad detrás de ella la mitad de un rostro inexpresivo; osea una perfecta imagen surrealista. Era como si el tratamiento a la vez que lo adaptaba mejor a la sociedad o lo tornaba a lo que nosotros entendemos por "sano", por otro lado lo volvía incapaz de alguna expresión artística onírica delusional que era la delicia de esta exposición.

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